El globo

La niña llora en el parque. La pena que siente llega hasta una señora mayor que descansa a unos metros de ella. Se acerca y le pregunta, ¿qué te pasa, querida? La niña señala un globo que vuela en el cielo. ¿Y dónde están tus papis?, la señora se agacha para preguntarle. La niña le contesta dándose la vuelta y señalando con un dedo, “papá está allí, comprándome otro globo. Mamá se llevó el mío con ella”.

10 comentarios:

Anadry dijo...

ay..!!! este cuento me toca de cerca...
Sos increible!!! Felicitaciones!!
Beso gigante

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Ohh, que triste... Generalmente los microrrelatos mezclan humor en su contenido. No me esperaba el dolor en él. Muy bueno, por cierto.
Cariños!

•Lola• dijo...

Ay, no sé que pensar.

Por un momento me salió reírme y casi estaba por escribirlo en los comentarios. Pero al ver el comentario anterior, decidí releer el relato y le encontré el lado triste al final. La primera vez sólo había supuesto que su madre había salido volando llevándose el globo. Bueno, ahora me llevo los dos finales posibles, uno para cada momento de mi humor.

Karla Preciado dijo...

Me quedo con la versión triste.

A veces las cosas tristes esconden un dolorcito "inocente" aún mayor.
Tu cuento es tierno-acongojante. Y me gusta.

¿Has leído "Orfandad" de Inés Arredondo?

Te dejo el link a dicho relato:

http://sepiensa.org.mx/contenidos/p_ines/orfandad.htm


Saludos.

Paco Peña dijo...

me gustó, triste imagen, pero linda imagen.

Gabriel Ramírez dijo...

Meses después, los tíos, la abuela y un par de amiguitos aparecieron muertos. Todos por inhalación de gas y un globo en la mano derecha. Vacío. La policía aún busca al que dicen que es el mayor asesino en serie de la historia. Sólo saben de él o ella que tiene las manos pequeñas.

No Comments dijo...

Parece contradictorio, pero a la vez que tierno y dulce me parece duro y tremendamente triste.

Ays

Un saludo indio

Svor dijo...

Cuando el padre le dio el globo nuevo, la niña, al menor descuido del hombre, abrió los dedos y la soga del globo los acarició mientras comenzaba el viaje sin retorno. La niña siguió llorando todo el camino a casa. Era el cumpleaños de su madre pero la niña no estaba segura de que se lo estuvieran festejando.

José Antonio Fernández dijo...

Buen Micro y con un final inesperado, así han de ser.
Saludos.

Patto dijo...

Excelente, me encanta cuando se dice tanto con tan poco.