El niño pintor

El niño no quería pintar en un trozo de papel. Por eso continuaba haciéndolo dentro de su habitación por el suelo, las paredes, la mesa, la cama, hasta en su propio cuerpo.
Por más que lo castigaran no había caso, él seguía trasgrediendo los límites del papel rectangular blanco, sea cual fuera el tamaño. Tenía prohibido pintar en otro sitio. Y hacía caso; no quería terminar como la pobre tortuga Jacinta, que la aplastaron, por error, por salirse de la caja de zapatos.
Un día vio cómo le pegaban a su perro por hacer pis dentro de la casa y se sintió identificado con su amigo y no tan solo. ¡Qué suerte que esto no le pasó a Dios!, le dijo un día a la madre cuando ella lo vigilaba en el comedor mientras el niño estrenaba sus primeras acuarelas.

14 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Linda idea, Svor.

La mirada del mono dorado dijo...

Sí estoy con Esteban, jaja. Y bonito blog.

Feliz año, por cierto.

Svor dijo...

Mono dorado, sigues ahí... Uff, que sacudón.

Esteban, gracias por tus análisis.

Gabiprog dijo...

Conozco algunas meadas fuera de tiesto del gran jefe de arriba!
;)

Buen fin de semana.

Gabriel Ramírez dijo...

La madre vigilaba. Pero el sueño pudo con ella. Y fue cuando el muchacho dibujó una sonrisa en el rostro de la mujer.

Svor dijo...

Me encantan los comentarios que en sí son historias o le dan un mejor final a la contada. Gracias Gabriel.

Persis dijo...

Los pibes son divinos!!!

Pepe dijo...

El castigo, a veces, provoca rebeldía en las personas, mucho más si éstan tienen carácter. En este caso de deben emplear técnicas o procedimientos alternativos....
Saludos

MARÌA MACARENA dijo...

Hola! Hace un tiempo no muy largo me enviaste un mail invitándome a pasar por tu blog, y qué bueno que lo hiciste. Me gusta mucho tu estilo, ya me sumé a tus seguidores.
Hasta pronto :)

medianoche dijo...

Hola, te leo y pienso en esos niños reprimidos y solitarios, teniendo un hogar sin nido, muy reflexivo texto.

Besos

txe dijo...

encantador

ybris dijo...

¿Cómo dibujar sin transgredir los límites?
A Dios también le pasa.
Y, sin embargo, hay que acabar limitándose para no acabar aplastado.

Besos.

Paco Peña dijo...

pobre pibito, me dió mucha lástima
saluds

Damián Mictlantecuhtli dijo...

me ha gustado...

te perdi y me perdi entre blogs..
pero he regresado...

saludos.