El caballero

Es usted una hermosa mujer. Permítame acompañarla.
Será un gusto, caballero.
Debo decirle que me ha impactado desde el primer momento.
Me siento muy alagada.
¿Puedo invitarle una copa?
El hombre le observa las manos y con pena le dice:
Veo que usted es casada.
Así es. Le contesta la mujer con una sonrisa coqueta.
¡Qué desilusión más grande! Tenía esperanzas de llevarla esta noche a mi casa.
No se preocupe, caballero. Allí es donde duermo todos los días junto a mi marido.

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