Papá

Pesas. El cuerpo tendido en la cama.
Pesas, dolor y estrangulas al alma.
El descanso. Pesa.
La mirada sin pestañeo.
La mirada. Vacío.
Y el abandono. Porque pesa. El dolor.
Tanto.
La mano extendida quiebra los dedos.
Frágiles. El hombre no quiere descansar.
Porque no sabe si el peso. ¿Lo dejarás volver?
Mañana.
“Ayudame”, te dice.
Mirada sin pestañeo.
Pesas tanto. La vida que no vive.
Lo de siempre. Por no saber.
Y pesa.
El cuerpo. Vacío de kilos. Cama y humo.

4 comentarios:

Liz dijo...

que intenso fue :D

besos!

ybris dijo...

Cómo pesa el cuerpo a veces ¿verdad?

Besos.

Veronica dijo...

your poetry reaches souls.

sharpe dijo...

Hola! poco mas puedo decir que no te hayan dicho ya. Creo que tiene smucho estilo escrbiendo. Eso me parece genial, porque se puede saber mas o menso como eres por como escribes. Y comunicar tanto de esta forma es muy complicado. Me recordo en esto a santiago eximenos. Un artista que tambien se dedica a lso microrrelatos. Si quieres echarle un vistazo www.qualid.es/?id_pre=98
Saludos y sigue escribiendo